Os cuelgo la crónica de la última etapa de la Lapponia Hiihto cosa que creía haber hecho el domingo pasado, porque incluso creo recordar haber echado un vistazo al blog con ella colgada. En fin, deben ser los años que no perdonan.
Os djo tres fotos también, una es una imagen de google earth de la etapa.La otra estoy con mi hermano 15 minutos antes de salir, con unas barritas Mulebar que nos han acompañado toda la carrera.Aparte de ser muy naturales, están muy buenas Y la última una foto con Kari Varis, ganador de la carrera. Fue el único momento que le vimos. Es del equipo nacional finlandés, qué animal, cómo debe esquiar.
Saludos desde Cantabria donde voy a pasar esta semana. He traído la bici para darme algún rulillo tranquilo. Os contaré.
Después de una noche en vela, a las 6 y de desayunar en la habitación para ganar tiempo, a las 6 y media cogimos el autobús rumbo a Hetta, lugar de la salida. Fui en autobús diferente al de mi hermano y Javi. En Olos hacia cuando salimos 9 bajo cero.
Llegamos a las 7 y media al hotel Lapland Hetta donde teníamos 12 bajo cero. Nos amontonamos todos en recepción, yo me decidi por salir con la camisa térmica gorda, una chaqueta de primavera de ciclismo, y unas mallas gordas en las piernas. Un par de visitas al baño para soltar líquido,dejar la bolsa en el autobús para recogerlo a la llegada, y al lago para salir con las manos heladas. Decidí salir con los guantes de los otros días y renunciar a unos más gordos.
Para empezar un kilómetro y medio por un lago detrás de unas motos para que no se formara mucho tapón al empezar una larga ascensión. Yo iba como diez puestos detrás de Jose, teniéndole en mi campo de visión ya que habíamos hablado de hacer la etapa juntos. El también iba pendiente de mi posición. Era un subida tendida con algunos metros más empinados. Fuimos subiendo poco a poco sin intentar ganar posiciones, adaptándonos al ritmo de los que teníaamos delante que nos permitía ir muy cómodos y disfrutando del entorno.
Poco antes del primer punto de control, Jose adelanta por la huella de clásico a 6 o 7 esquiadores y yo aprovecho para hacer lo mismo. Llevaríamos 3 o 4 kilómetros de ascensión y ya iríamos juntos hasta el final de la etapa.
En este punto quise beber algo-te lo dan caliente, el primer día me lo fui a beber rápido y me quemé los labios y la lengua-pero no pude porque se me cruzó una finlandesa y me quitó el ultimo vaso del control. Decidí seguir porque dar al vuelta era una movida, además pensé que no acarrearía mayores consecuencias ya que me había hidratado bastante bien antes de empezar. Acto seguido medio kilómetro de llano y comenzamos a subir por una especie de cañón que era una pasada. Mi hermano marcando un ritmo llevadero-había que regular porque quedaban muchos kms- y dejándonos envolver por lo que nos rodeaba que era algo que nos pareciaa mentira por su belleza. Cuando finalizó el cañón, se abrió el panorama, se acabó por completo la vegetación, y seguimos subiendo encontrándonos a partir de aquí una nieve mas suelta y grumosa que hacia la ascensión mas pesada. Las vistas seguían siendo espectaculares, y podíamos compaginar su contemplación con el esfuerzo de seguir esquiando para coronar .Alcanzamos el punto de más altitud en el km 12 de la etapa de los cuales 10 habían sido de ascensión. La cima estaba a 540m de altitud, el lado de donde partió la etapa a 280 m.Cuando lo hicimos, nos esperaban unos kilómetros por una planicie que nos regalaba la posibilidad de alcanzar con la mirada un horizonte de muchos kilómetros-todos nevados, por supuesto-. Alcanzamos el segundo avituallamiento que aproveché para beber doble, y empezar a comer una de mis dos barritas Mulebar que llevaba.
Continuamos por la planicie durante unos 3 o 4 kms, hasta que empezó el largo descenso hasta el tercer avituallamiento. Lo hicimos en su mayoría por la huella y con prudencia, Jose siempre vigilante de mi situación porque yo bajaba con precaución para no caer y hacerme daño en mi maltrecho isquio derecho, aunque no había ningún momento de especial peligro ya que la bajada era bastante tendida. En un momento en que incluso se hizo mas suave llegábamos a utilizar los bastones. En una de éstas, a Jose se le quedo clavado un bastón en la nieve, y se vio obligado a parar y dar marcha atrás unos metros para recuperarlo. Yo seguí esquiando poco a poco hasta que me alcanzó y seguimos con el largo descenso que mas o menos finalizo en el tercer avituallamiento. Se dio la circunstancia de que cuando a Jose se le quedó enganchado el bastó, acababa de contactar con nosotros un grupo de 4 o 5 esquiadores que siempre iban juntos, entre el que estaba el dorsal 82, que al igual que dos días antes pensé que sería una buena referencia para nosotros si seguíamos con ellos. Pero al igual que el miércoles ese pensamiento fue maldito, ya que otro contratiempo, menos llamativo, eso sí-, truncó con la posibilidad de juntarnos a ellos. En meta el dorsal 82 llegó 5 minutos antes, cosa que creo estaba a nuestro alcance sin muchos agobios.
Después del tercer avituallamiento, y todavía bajo los efectos de lo que habíamos tenido el privilegio de contemplar, terreno llano, volvemos al bosque y nos encaminamos hasta la mitad de la etapa, a 40 km del final, donde llegamos con 2h,31m lo que me hizo comentar a Jose que en más o menos 5 horas estaríamos en la meta, cosa que así sucedió.
Los 10 km siguientes transcurrieron sin ninguna novedad relevante, cuando estaba empezando a pensar que me había despistado y no había visto indicador de 30km a meta, percibí que nos incorporábamos a los kilómetros que habíamos de compartir con la etapa del miércoles anterior, que eran treinta y alguno, no lo sabía con exactitud. Yo creo que había algún error de kilometraje en estos 10km, ya que el parcial, fue con mucho, el más amplio de toda la etapa sin que la orografía del terreno lo justificara, ni tampoco nuestro ritmo de carrera que fue bastante constante toda la mañana.
Al fin sobrepasamos el cartelito de 30km a meta, un par de kilómetros más antes de llegar a la localidad de Pallas, donde a su entrada teníamos un avituallamiento -service point, como decía la organización-, población más importante por la que pasaríamos ese día. Éste era el lugar donde más gente había animando, aunque por estos lares éstos son más recatados de lo que estamos acostumbrados en otras competiciones populares. Antes de salir de Pallas un muro de 20 metros que me hizo sentir mi primer síntoma serio de fatiga. A terreno partir de aquí terreno favorable, y cada cierto tiempo Jose que me iba preguntando que qué tal iba, a lo que aquí ya lo que respondía que empezaba a notar la fatiga, pero que creía que iba bien.
Antes de llegar al km 20 para el final, algo que ya me llamó la atención el miércoles cuando pasamos por allí. Pasamos por una verja que estaba abierta y vigilada por una persona con una moto de nieve, lo que debía significar que entrábamos en una zona restringida bien porque era una propiedad privada o una zona protegida. Transcurría en paralelo a lo que parecía un río helado, y lo recorrimos en compañía de esquiador que como en muchas ocasiones nos había pasado en toda la semana íbamos bien con él en el llano y las subidas, pero que nos tensaba en las bajadas y nos obligaba hacer un esfuerzo extra para conectar con él cuando los descensos finalizaban. Era una zona boscosa muy bonita.
Km 20 para el final, y allí empezaron a desaparecer poco a poco las dudas de si iba a llegar con algo de gasolina en la reserva para afrontar los últimos tres kilómetros de la etapa que serían duros por dos o tres muros que allí nos encontraríamos. Reconocí otro lugar precioso que por el que también habíamos esquiado el miércoles, un puentecito de madera por el que salvábamos el extremo de un lago helado. Era un lugar de una gran belleza, de los rincones más especiales por los que pasamos en toda la semana. Muchas veces pensé en que era una verdadera pena no llevar la cámara de fotos durante el transcurso de las etapas, para inmortalizar momentos como aquél. Si sólo fuera el tiempo que pierdes en pararte, sacar la cámara, hacer la foto, es posible que lo hubiera hecho algún día. Lo que ocurre es que además de todo eso te tienes que aflojar la dragonera, quitarte el guante y apartarte de la pista que es estrecha, y eso ya es demasiado tiempo. No es que me preocupara ni el puesto ni el tiempo invertido en la carrera, pero que te adelanten diez esquiadores cada vez que haces una foto tampoco mola mucho. Aparte, como te pongas a hacer fotos en sitios bonitos no paras. Horas esquiando entre bosques y lagos helados, imaginaos, no terminas las etapas nunca.
Terreno con mucha curva entre árboles y nos plantamos a 10KM de meta. Unos 10 minutos más en bosque y salimos a una zona llana y despejada en la que pregunté Jose si era un lago, cosa que ya me había preguntado dos días antes. Me dijo que no lo sabía, así que me quedé con la duda. Era una recta que ya sabía que el final veríamos el indicador de 5km a meta, coincidiendo con una nueva entrada en zona arbolada y con curvas, que ya no se terminaría hasta los últimos 500 metros. Justo antes de alcanzar esos 5 últimos km adelantamos a una mujer que justo allí mismo la había pasado en la 2ª etapa. La animé con un "andiamo Italia"-no sé si se escribe así-, y ella me espetó "andiamo Alemania". Resulta que era alemana, pero hablaba en italiano bastante bien, o eso me pareció a mí-aunque no tengo ni idea de italiano- al final de la etapa del lunes cuando me comentó circunstancias de la etapa. En ese instante comentamos Jose y yo que nos encontrábamos muy bien- dadas las circunstancias claro, después de 75 kilómetros y 980 metros desnivel-. A mí me iba a durar poco.
Allí habíamos llegado bastante bien de fuerzas, pero de repente empecé a sentir que una "pájara" se acercaba. En vista de lo poco que quedaba y que me encontraba bien, llevaba dos avituallamientos sin comer un trozo de barrita Mulebar, y por eso me empecé a encontrar mal. Menos mal que quedaba poco para el final, si no habría tenido que parar y empezar a comer como un loco lo que llevaba encima. Como quedaba poco, unos tres kilómetros, decidí tirar hasta el final bebiendo en un último avituallamiento que sabía del miércoles que estaba a falta de algo menos de tres kilómetros. Jose adelantó a uno, yo en ese momento no pude, me quedé detrás y ya renuncié a seguirle porque ya con terminar de pie tenía bastante. Después de echar el higadillo llegué a meta sin ningún esquiador entre Jose y yo, aunque casi medio minuto detrás. Objetivo cumplido, hicimos la etapa juntos y la disfrutamos mucho dentro esfuerzo que te supone hacer una etapa así. No merecía la pena tomar el riesgo de seguir un ritmo que hubiese comprometido llevarnos el imborrable recuerdo que nos llevamos de esta etapa y de toda la semana, aunque seguro que teníamos fuerzas para haber ido más rápido, sobre todo Jose que esquía mejor que yo.
Fue el final de una carrera maravillosa que ninguno de nosotros olvidaremos. El entorno, la calidad de la nieve, la cantidad kilómetros esquiables, la buena organización, el ambiente familiar, la confianza en la buena fe del gente ya que para dejar y recoger la ropa no te piden nada, si querías te podías llevar 7 bolsas, así como todos los esquís que quieras ya que la gente los deja en cualquier sitio sin pensar que nadie se los pueda llevar. En definitiva, que volveremos.
Por la tarde entrega de premios en un auditórium escavado debajo de la pirámide de cristal donde cenamos el primer día. Después un sorteo de muchos regalos en los que pr supuesto no nos tocó nada. Qué cenizos!!
En la etapa Jose puesto 251 con 5h,2m y yo puesto 252 con 2h,3m. Javi, que no le vimos hasta el final de la etapa, volvió a hacerlo muy bien y terminó 178 con 4h,38.
En la general Javi Castro puesto 160 en 11h,08m. Gran carrera de Javi, cosa que no ha sido ninguna sorpresa ya que es un gran esquiador.
Su mujer Elena confirmó el último día su gran puesto en la carrera corta-entre comillas porque se hacían la mitad de los kilómetros, que no es moco de pavo-, terminando en la general en un extraordinario segundo puesto con 6h,53m.Enhorabuena Elena!!! Cuando tengas más tiempo para entrenar no sé que va a pasar!
Jose puesto 196 en 11h, 38m. También fenomenal semana y gran puesto que podría haber sido mejor ya que el último día podía haber estado más adelante.
Yo puesto 218 en 12h,02m. Muy contento de haber disfrutado de una experiencia extraordinaria. Me hubiera gustado no haberme lesionado al poco de empezar el primer día, lo que me ha hecho tomarme con mucha precaución las bajadas que son muy importantes en esta carrera, y de no sentirme muy bien el primer día, pero esto no ha sido un obstáculo para que no me lleve un recuerdo imborrable de esta semana. Además ha supuesto un gran entrenamiento para el IMAN de Niza, mi gran objetivo del año. La nota negativa, le recaída de mi rotura en el isquio que me dejará sin poder de correr hasta mayo.
La zona esa que le preguntabas a tu hermano si es un lago... pues no, no lo es. El último lago que pasábamos está un poco después del cartel de 10 para meta. Se pasaba el cartel de 10 y al poco una curva a derechas muy cerrada y se salía a un lago pequeño (el mismo en el que el día de los 50 kms. pegaba el aire muy fuerte de costado). Después de este lago, un poco de subida, girando a la izquierda para salir a la recta larga (casi tres kilómetros de recta) que acaba más o menos en el cartel de 5 para meta. En realidad llegas al cartel y quedan unos 500 metros hasta acabar la recta, giro a derechas, bastante cerrado y en poco más de 500 metros se pasa por debajo de la carretera, por el túnel cuya foto colgaste el primer día.
No sé tú, pero yo me he quedado con ganas de más.
El año que viene repito casi seguro, pero me cojo dos semanas, la de la carrera y otra, antes o después, ya veremos.
Lo importante es la experiencia. La verdad es que vas atesorando experiencias a un patrimonio cada vez más valioso. Un abrazo muy fuerte de un nuevo "sablero".
Francis
Javi, seguro que volveré a Lapponia a participar en esta carrera pero no sé si el año que viene. Desde luego siempre será un buena opción por muchos motivos.
Francis, enhorabuena!! Acabar Sables es un tema serio!!
Toñín, no te olvides de mandarme las fotos para incluirlas en mi diario.
Otra cosa. He actualizado el recorrido en Google Earth. Le he añadido los puntos kilométricos y los puntos de avituallamiento. Si tienes instalado Google Earth, te lo paso. Y si no, instálalo y te lo paso igualmente. Es una herramienta muy interesante y a veces resulta muy útil (a mí me viene bastante bien para planear algunas rutas en BTT). La única pena es que esa zona del mundo todavía no tiene demasiado detalle, pero se ve perfectamente cuándo el recorrido pasa por bosques, lagos o zonas más altas y despobladas.
Cuídate ese isquio.
Tus tablas y bastones ya los tiene tu hermano.